El viaje definitivo

martes, 20 de marzo de 2007

 


Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;

y se quedará mi huerto con su verde árbol,

y con su pozo blanco.


Todas las tardes el cielo será azul y plácido;

y tocarán, como esta tarde están tocando,

las campanas del campanario.


Se morirán aquellos que me amaron;

y el pueblo se hará nuevo cada año;

y en el rincón de aquel mi huerto florido y encalado,

mi espíritu errará, nostálgico.


Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar,

sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido...

Y se quedarán los pájaros cantando.
Juan Ramón Jiménez